Puedes romper el círculo vicioso. Cuarta parte
"...FUE, SE LAVÓ Y REGRESÓ VIENDO" (Juan 9:7)
A veces, Jesús sanaba a los enfermos con Su palabra. Otras, les imponía las manos. Sin embargo, la sanidad de este ciego no fue obra de un momento, sino el resultado de un proceso. "...Le dijo: 'Ve a lavarte en el estanque de Siloé'...Entonces fue, se lavó y regresó viendo" (Juan 9:7). ¿A qué distancia estaba el estanque de Siloé? Para un ciego, el más mínimo trayecto es largo. Imagínate el hombre con barro en los ojos, tratando de dirigirse al estanque de Siloé. De eso sacamos una gran enseñanza: aun cuando Dios nos toca, hay veces en las que tenemos que caminar con nuestra miseria a cuestas hasta llegar al lugar de sanidad, libertad y liberación.
Aquí tienes otra reflexión: Quien hubiera hablado a este hombre de Jesús y traído a Él, tenía que seguir caminando con él hasta que recuperase la vista y pudiese caminar solo. No puedes decirle a alguien que se esté debatiendo con un problema: 'Ya te he hablado de Jesús, y hasta te he traído a la iglesia, pero sigues dando tumbos en la oscuridad atado a lo mismo, así que me rindo'. Dios nunca renuncia a nadie y nosotros tampoco debemos hacerlo. Cuando alguien sigue teniendo dificultades con un viejo vicio, algunos cristianos creen que tal vez no se haya convertido.
Una pregunta: ¿Cada cuánto caes tú en cosas como el resentimiento, el orgullo, la codicia, la avaricia, la murmuración, etc.? La lista es interminable y, aun así, Dios no r
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