Puedes romper el círculo vicioso. Tercera parte
"...UNA COSA SÉ, QUE HABIENDO YO SIDO CIEGO, AHORA VEO" (Juan 9:25)
Cuando Jesús restauró la vista al ciego, los fariseos intentaron entablar un debate teológico con él sobre quién era Jesús y de dónde venía Su poder, pero el hombre se negó a discutir con ellos. Saldó la cuestión con: "...Una cosa sé, que habiendo yo sido ciego, ahora veo" (Juan 9:25); y las mismas polémicas continúan hoy en día. Hay quienes dicen que el tiempo de los milagros ya pasó.
La verdad es que no existe un tiempo de milagros, sino sólo un Dios de milagros que dice: "...Yo, el Señor, no cambio" (Malaquías 3:6). La Biblia afirma: "Jesucristo es el mismo ayer, hoy y por los siglos" (Hebreos 13:8). Eso quiere decir que lo que Él era, lo sigue siendo; lo que hizo, l o sigue haciendo; lo que dijo, lo sigue diciendo. Sea cual sea tu problema, tienes dos opciones: vivir con ello y tratar de adaptarte o creerle a Dios para ser liberado.
Hay ciertas cosas como el alcoholismo, la adicción y el abuso que quizá vengan de herencia, pero por la gracia de Dios ¡puedes romper ese círculo vicioso! Presta atención: el poder de Dios es mayor que tu vicio. No sólo te puede liberar de lo que te tiene cautivo, sino también de sus repercusiones.
Su Palabra para ti es: "Olvidad las cosas de antaño; ya no viváis en el pasado. ¡Voy a hacer algo nuevo! Ya está sucediendo, ¿no os dais cuenta? Estoy abriendo un camino..." (Isaías 43:18-19 CST). Así que vuélvete a Dios y dale
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