Trabajar juntos en unidad
“...CADA UNO ... ES PARTE DE ESE CUERPO” (1 Corintios 12:27 NTV)
Ninguno de nosotros puede hacer individualmente lo que todos podemos hacer colectivamente. Escribe Pablo: “Todos [vosotros] en conjunto [sois] el cuerpo de Cristo, y cada uno ... es parte de ese cuerpo” (1 Corintios 12:27 NTV). Pero Su cuerpo es famoso por comportarse mal. El cerebro desprecia al corazón (los académicos desprecian a los adoradores); las manos critican a las rodillas (las personas de acción critican a las personas de oración); los ojos no quieren trabajar con los pies (los visionarios no quieren colaborar con los obreros de a pie). Por eso escribe Pablo: “El ojo nunca puede decirle a la mano: «No te necesito». La cabeza tampoco puede decirle al pie: «No te necesito»” (1 Corintios 12:21 NTV). Las megaiglesias necesitan a las iglesias pequeñas. Los liberales necesitan a los conservadores. Los pastores necesitan a los misioneros. La cooperación es mucho más que una buena idea; es un mandamiento bíblico: “Esforzaos por mantener la unidad del Espíritu mediante el vínculo de la paz” (Efesios 4:3 CST).
Cuando trabajamos juntos en unidad, la Biblia dice que Dios “envía bendición” (Salmos 133:1-3). No hemos sido llamados a compararnos, competir, quejarnos, ni a criticarnos los unos a los otros; hemos sido llamados a complementarnos. Jesús dijo: “...Si dos de vosotros se ponen de acuerdo en la tierra acerca de cualquier cosa que pidan, les será hecho por mi Padre que está en l
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