Cuando la oración nos cuesta. Segunda parte
"ACERCAOS A DIOS Y ÉL SE ACERCARÁ A VOSOTROS" (Santiago 4:8)
Todos queremos lo que tiene los triunfadores, pero no estamos dispuestos a pagar el precio que ellos pagaron. Si ves a alguien con los abdominales marcados y con un cuerpo bien tonificado, probablemente haya pasado su buen tiempo sudando en el gimnasio. Hay un motivo por el que Pablo habla de "luchar en oración" (Colosenses 4:12 CST). Cuando oras, debes ser ferviente, persistente, positivo y esperar cosas buenas de parte de Dios. Tu corazón tiene que entregarse de lleno a ello y creer que Dios hará lo que prometió. No es fácil combatir las distracciones y centrarse en Él. No esperes que tu naturaleza carnal colabore, puesto que ésta acude a la oración a rastras y con desgana. Y no esperes que tu intelecto te anime, pues tu naturaleza autosuficiente siempre elegirá orar como último recurso . Sin embargo, Dios te alentará y te llevará a Su presencia. "Acercaos a Mí y Yo me acercaré a vosotros" (Santiago 4:8).
Un poeta anónimo escribió: "Me levanté temprano una vez y con prisa en el día entré. Estaba tan ocupado que tiempo de orar no saqué. Los problemas me llovían y cada tarea más dura se hacía; '¿Por qué no me ayuda Dios?' pensé. Respondió Él: 'Porque no me pediste ayuda'... Me desperté temprano entonces y antes de empezar el día paré. Tenía tanto trabajo que a orar tiempo dediqué". Muchos problemas se pueden resolver o evitar si sacas tiempo para orar e incluyes a
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